miércoles, 25 de diciembre de 2019

Encíclica contra el Socialismo y el Comunismo (León XIII)

Encíclica contra el Socialismo y el Comunismo

CARTA ENCÍCLICA 
QUOD APOSTOLICI MUNERIS 
DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR
LEÓN
POR LA DIVINA PROVIDENCIA
PAPA XIII
A LOS VENERABLES HERMANOS
PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y DEMÁS ORDINARIOS LOCALES
EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA
CONTRA EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
(28 de diciembre de 1878) 
VENERABLES HERMANOS
SALUD Y BENDICIÓN APOSTÓLICA
y
Exégesis de la Virgen sobre el Comunismo al P. Gobbi.
(Vídeo Impactante y Revelador que descubre al Demonio Comunista)

1. Cunden los males sociales

   Nuestro apostólico cargo ya desde el principio de Nuestro pontificado Nos movió, Venerables Hermanos, a no dejar de indicaros, en las Cartas Encíclicas a vosotros dirigidas, la mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina; al mismo tiempo hemos mostrado también los remedios más eficaces para que le fuera devuelta la salud y pudiera escapar de los gravísimos peligros que la amenazan. Pero aquellos males que entonces deplorábamos hasta tal punto han crecido en tan breve tiempo, que otra vez Nos vemos obligados a dirigiros la palabra, como si en Nuestros oídos resonasen las del Profeta: eleva como una trompeta tu voz[1].

A) EL ERROR SOCIALISTA

I. El socialismo destruye la sociedad

Comunismo, socialismo, nihilismo

   Es fácil comprender, Venerables Hermanos, que Nos hablamos de aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas o nihilistas, esparcidos por todo el orbe, y estrechamente coligados entre sí por inicua federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda sociedad civil. Estos son ciertamente los que, según atestiguan las divinas páginas, mancillan la carne, desprecian la dominación y blasfeman de la majestad[2].

   Nada dejan intacto e íntegro de lo que por las leyes humanas y divinas está sabiamente determinado para la seguridad y decoro de la vida. 

II. Falsos conceptos

a) Respecto de la obediencia y del matrimonio

   A los poderes superiores -a los cuales, según el Apóstol, toda alma ha de estar sujeta, porque del mismo Dios reciben el derecho de mandar- les niegan la obediencia, y andan predicando la perfecta igualdad de todos los hombres en derechos y deberes. Deshonran la unión natural del hombre y de la mujer, que aun las naciones bárbaras respetan; y debilitan y hasta entregan a la liviandad este vínculo, con el cual se mantiene principalmente la sociedad doméstica.

b) Respecto de la propiedad

Atacan la propiedad

   Atraídos, finalmente, por la codicia de los bienes terrenales, que es la raíz de todos los males, y que, apeteciéndola, muchos erraron en la fe[3], impugnan el derecho de propiedad sancionado por la ley natural, y por un enorme atentado, dándose aire de atender a las necesidades y proveer a los deseos de todos los hombrestrabajan por arrebatar y hacer común cuanto se ha adquirido a título de legítima herencia, o con el trabajo del ingenio y de las manos, o con la sobriedad de la vida.

Socavan la autoridad

   Y estas monstruosas opiniones publican en sus reuniones, persuaden con sus folletos y esparcen al público en una nube de diarios. Por lo cual la venerable majestad e imperio de los reyes ha llegado a ser objeto de odio tan grande por parte del pueblo sedicioso, que sacrílegos traidores, no pudiendo sufrir freno alguno, más de una vez y en breve tiempo han vuelto sus armas con impío atrevimiento contra los mismos príncipes.

III. Falsos fundamentos

2. El origen de estas doctrinas

   Mas esta osadía de tan pérfidos hombres, que amenaza de día en día con las más graves ruinas a la sociedad, y que trae todos los ánimos en congojoso temblor, toma su causa y origen de las venenosas doctrinas que, difundidas entre los pueblos como viciosas semillas de tiempos anteriores, han dado a su tiempo tan pestilenciales frutos

   Pues bien sabéis, Venerables Hermanos, que la cruda guerra que se abrió contra la fe católica ya desde el siglo decimosexto por los novadores, y que ha venido creciendo hasta el presente, se encamina a que, desechando toda revelación y todo orden sobrenatural, se abriese la puerta a los inventos, o más bien delirios de la sola razón. 

   Semejante error, que vanamente toma de la razón su nombre, al intensificar y agudizar el innato apetito de sobresalir, desatando el freno a toda clase de codicia, sin dificultad se ha introducido no sólo en las mentes de muchísimos, sino que ha invadido ya plenamente toda la sociedad.

Los frutos: Estado y Educación sin Dios

   De aquí que, con una nueva impiedad, desconocida hasta de los mismos gentiles, se han constituido los Estados sin tener en cuenta alguna a Dios ni el orden por El establecido. Se ha vociferado que la autoridad pública no recibe de Dios ni el principio, ni la majestad, ni la fuerza del mando, sino más bien de la masa del pueblo, que, juzgándose libre de toda sanción divina, sólo ha permitido someterse a aquellas leyes que ella misma se diese a su antojo. 

   Impugnadas y desechadas las verdades sobrenaturales de la fe como enemigas de la razón, el mismo Autor y Redentor del género humano es desterrado, insensiblemente y poco a poco, de las Universidades, Institutos y Escuelas y de todo el conjunto público de la vida humana.

Sublevación de las masas

   Entregados al olvido los premios y penas de la vida futura y eterna, el ansia ardiente de felicidad queda limitada al tiempo de la vida presente. Diseminadas por doquier estas doctrinas, introducida entre todos esta tan grande licencia de pensar y obrar, no es de admirar que los hombres de las clases bajas, a los que cansa su pobre casa o la fábrica, ansíen lanzarse sobre las moradas y fortunas de los más ricos; ni tampoco admira que ya no exista tranquilidad alguna en la vida pública o privada, y que la humanidad parezca haber llegado ya casi a su última ruina.

B) LA DOCTRINA VERDADERA

I. Los Romanos Pontífices la expusieron

3. El aviso de los Pastores de la Iglesia

   Mas los Pastores de la Iglesia, a quienes compete el cargo de resguardar la grey del Señor de las asechanzas de los enemigos, procuraron conjurar a su tiempo el peligro y proveer a la salud eterna de los fieles. Así que empezaron a formarse las sociedades clandestinas en cuyo seno se fomentaban ya entonces las semillas de los errores que hemos mencionado, los Romanos Pontífices Clemente XII y Benedicto XIV no omitieron el descubrir los impíos proyectos de estas sectas y avisar a los fieles de todo el orbe la ruina que en la oscuridad se preparaban.

Falsas filosofías y sectas ocultas

   Pero después que aquellos que se gloriaban con el nombre de filósofos atribuyeron al hombre cierta desenfrenada libertad, y se empezó a formar y sancionar un derecho nuevo, como dicen, contra la ley natural y divina, el Papa Pío VI, de f. m., mostró al punto la perversa índole y falsedad de aquellas doctrinas en públicos documentos, y al propio tiempo con una previsión apostólica anunció las ruinas a que iba a ser conducido miserablemente el pueblo. Mas, sin embargo de esto, no habiéndose precavido por ningún medio eficaz para que tan depravados dogmas no se infiltrasen de día en día en las mentes de los pueblos y para que no viniesen a ser máximas públicamente aceptadas de gobernación, Pío VII y León XII condenaron con anatemas las sectas ocultas y amonestaron otra vez a la sociedad del peligro que por ellas le amenazaba.

El socialismo

   A todos, finalmente, es manifiesto con cuán graves palabras y cuánta firmeza y constancia de ánimo Nuestro glorioso predecesor Pío IX, de f. m., ha combatido, ya en diversas alocuciones tenidas, ya en encíclicas dadas a los Obispos de todo el orbe, contra los inicuos intentos de las sectas, y señaladamente contra la peste del socialismo, que ya estaba naciendo de ellas.

4. La duda del poder civil respecto de la Iglesia

   Muy de lamentar es el que quienes tienen encomendado el cuidado del bien común, rodeados de las astucias de hombres malvados, y atemorizados por sus amenazas, hayan mirado siempre a la Iglesia con ánimo suspicaz, y aun torcido, no comprendiendo que los conatos de las sectas serían vanos si la doctrina de la Iglesia católica y la autoridad de los Romanos Pontífices hubiese permanecido siempre en el debido honor, tanto entre los príncipes como entre los pueblos. Porque la Iglesia de Dios vivo, que es columna y fundamento de la verdad[4], enseña aquellas doctrinas y preceptos con que se atiende de modo conveniente al bienestar y vida tranquila de la sociedad y se arranca de raíz la planta siniestra del socialismo.

II. Sobre la igualdad y autoridad

Igualdad socialista e igualdad evangélica

   Aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio para engañar más fácilmente a incautos, acostumbran a forzarlo adaptándolo a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo, que no puede ser mayor. Porque ¿qué participación puede haber de la justicia con la iniquidad, o qué consorcio de la luz con las tinieblas?[5]. Ellos seguramente no cesan de vociferar, como hemos insinuado, que todos los hombres son entre sí por naturaleza iguales; y, por lo tanto, sostienen que ni se debe honor y reverencia a la majestad, ni a las leyes, a no ser acaso a las sancionadas por ellos a su arbitrio.

   Por lo contrario, según las enseñanzas evangélicas, la igualdad de los hombres consiste en que todos, por haberles cabido en suerte la misma naturaleza, son llamados a la misma altísima dignidad de hijos de Dios, y al mismo tiempo en que, decretado para todos un mismo fin, cada uno ha de ser juzgado según la misma ley para conseguir, conforme a sus méritos, o el castigo o la recompensa. Pero la desigualdad del derecho y del poder se derivan del mismo Autor de la naturaleza, del cual toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra[6].

5. Doctrina católica sobre el poder. Muchos miembros y un solo cuerpo

   Mas los lazos de los príncipes y súbditos de tal manera se estrechan con sus mutuas obligaciones y derechos, según la doctrina y preceptos católicos, que templan la ambición de mandar, por un lado, y por otro la razón de obedecer se hace fácil, firme y nobilísima.

   La verdad es que la Iglesia inculca constantemente a la muchedumbre de los súbditos este precepto del Apóstol: No hay potestad sino de Dios; y las que hay, de Dios vienen ordenadas; y así, quien resiste a la potestad, resiste a la ordenación de Dios; mas los que resisten, ellos mismos se atraen la condenación. Y en otra parte nos manda que la necesidad de la sumisión sea no por temor a la ira, sino también por razón de la conciencia; y que paguemos a todos lo que es debido: a quien tributo, tributo; a quien contribución, contribución; a quien temor, temor; a quien honor, honor[7]. Porque, a la verdad, el que creó y gobierna todas las cosas dispuso, con su próvida sabiduría, que las cosas ínfimas a través de las intermedias, y las intermedias a través de las superiores, lleguen todas a sus fines respectivos.

   Así, pues, como en el mismo reino de los cielos quiso que los coros de los ángeles fuesen distintos y unos sometidos a otros; así como también en la Iglesia instituyó varios grados de órdenes y diversidad de oficios, para que no todos fuesen apóstoles, no todos pastores, no todos doctores[8], así también determinó que en la sociedad civil hubiese varios órdenes, diversos en dignidad, derechos y potestad, es a saber, para que los ciudadanos, así como la Iglesia, fuesen un solo cuerpo, compuesto de muchos miembros, unos más nobles que otros, pero todos necesarios entre sí y solícitos del bien común.

6. Mayor responsabilidad en los que mandan

   Y para que los gobernantes de los pueblos usasen de la potestad que les fue concedida para edificación y no para destrucción, la Iglesia de Cristo oportunamente amonesta también a los príncipes con la severidad del supremo juicio que les amenaza; y tomando las palabras de la divina Sabiduría, en nombre de Dios clama a todos:

   Prestad oído, vosotros, los que domináis la muchedumbre y os jactáis de mandar turbas de pueblos: el Señor os ha dado el poderío; y las manos del Altísimo, el imperio. El hará inquisición de vuestras obras y escudriñará vuestros designios..., porque severo juicio se hará de los que están en alto, pues no se encogerá ante nadie el Señor de todos, ni se intimidará ante grandeza alguna, porque Él ha hecho al pequeño y al grande, y con igual desvelo atiende a todos. Pero a los mayores, espera suplicio mayor[9].

7. Paciencia y oración contra los abusos del poder

   Y si alguna vez sucede que los príncipes ejercen su potestad temerariamente y fuera de sus límites, la doctrina de la Iglesia católica no consiente sublevarse particularmente y a capricho contra ellos, no sea que la tranquilidad del orden sea más y más perturbada, o que la sociedad reciba de ahí mayor detrimento; y si la cosa llegase al punto de no vislumbrarse otra esperanza de salud, enseña que el remedio se ha de acelerar con los méritos de la cristiana paciencia y las fervientes súplicas a Dios.

   Pero si los mandatos de los legisladores y príncipes sancionasen o mandasen algo que contradiga a la ley divina o natural, la dignidad y obligación del nombre cristiano y el sentir del Apóstol, exigen que se ha de obedecer a Dios antes que a los hombres[10].

III. Sobre la familia y el matrimonio

La sociedad doméstica

   Por lo tanto, la virtud saludable de la Iglesia que redunda en el régimen más ordenado y en la conservación de la sociedad civil, la siente y experimenta necesariamente también la misma sociedad doméstica, que es el principio de toda sociedad y de todo reino. Porque sabéis, Venerables Hermanos, que la recta forma de esta sociedad, según la misma necesidad del derecho natural, se apoya primariamente en la unión indisoluble del varón y de la mujer, y se complementa en las obligaciones y mutuos derechos entre padres e hijos, amos y criadosSabéis también que por los principios del socialismo esta sociedad casi se disuelve, puesto que, perdida la firmeza que obtiene del matrimonio religioso, es preciso que se relaje la potestad del padre hacia la prole, y los deberes de la prole hacia los padres.

Dignidad sacramental. - Deberes de los esposos

   Por lo contrario, el matrimonio digno de ser por todo tan honroso[11], y que en el principio mismo del mundo instituyó Dios mismo para propagar y conservar la especie humana, y decretó fuese inseparable, enseña la Iglesia que resultó más firme y más sagrado por medio de Cristo, que le confirió la dignidad de sacramento y quiso que representase la forma de su unión con la Iglesia.

   Por lo tanto, según advertencia del Apóstol[12], como Cristo es Cabeza de la Iglesia, así el varón es cabeza de la mujer; y como la Iglesia está sujeta a Cristo, que la estrecha con castísimo y perpetuo amor, así enseña que las mujeres estén sujetas a sus maridos y que éstos a su vez las deban amar con afecto fiel y constante.

La patria potestad                        

   De la misma manera la Iglesia establece la naturaleza de la potestad paterna y dominical, de suerte que pueda contener a los hijos y a los criados en su deber, pero sin por ello salirse de sus justos límites. Porque, según las enseñanzas católicas, la autoridad del Padre y Señor celestial se extiende a los padres y a los amos; y por ello dicha autoridad toma de Él necesariamente, no sólo su origen y su eficacia, sino también su naturaleza y su carácter. Y así el Apóstol exhorta a los hijos a obedecer a sus padres en el Señor y honrar a su padre y a su madre, que es el primer mandamiento en la promesa[13]. Y también manda a los padres: Y vosotros no queráis provocar a ira a vuestros hijos, sino educadlos en la ciencia y conocimiento del Señor[14].

Relaciones entre patronos y empleados

   También a los siervos y señores se les propone, por medio de mismo Apóstol, el precepto divino de que aquellos obedezcan a sus señores carnales como a Cristo, sirviéndoles con buena voluntad como al Señor; mas a éstos, que omitan las amenazas, sabiendo que el Señor de todos está en los cielos y que no hay acepción de personas ante Dios[15].

Un paraíso terrenal

   Todas las cuales cosas, si se guardasen con todo cuidado, según el beneplácito de la voluntad divina, por todos aquellos a quienes tocan, seguramente cada familia representaría la imagen del cielo, y los preclaros beneficios que de aquí se seguirían, no estarían encerrados entre las paredes domésticas, sino que emanarían abundantemente a las mismas repúblicas.

IV. Sobre la propiedad

8. La doctrina católica y la tranquilidad de las Repúblicas. 
     El derecho de propiedad

   La prudencia católica bien apoyada sobre los preceptos de la ley divina y natural, provee con singular acierto a la tranquilidad pública y doméstica por las ideas que adopta y enseña respecto al derecho de propiedad y a la división de los bienes necesarios o útiles en la vida. Porque mientras los socialistas, presentando el derecho de propiedad como invención humana contraria a la igualdad natural entre los hombres; mientras, proclamando la comunidad de bienes, declaran que no puede conllevarse con paciencia la pobreza, y que impunemente se puede violar la posesión y derechos de los ricos, la Iglesia reconoce mucho más sabia y útilmente que la desigualdad existe entre los hombres, naturalmente desemejantes por las fuerzas del cuerpo y del espíritu, y que esta desigualdad existe también en la posesión de los bienes; por lo cual manda, además, que el derecho de propiedad y de dominio, procedente de la naturaleza misma, se mantenga intacto e inviolado en las manos de quien lo posee, porque sabe que el robo y la rapiña han sido condenados en la ley natural por Dios, autor y guardián de todo derecho; hasta tal punto, que no es lícito ni aun desear los bienes ajenos, y que los ladrones, lo mismo que los adúlteros y los adoradores de los ídolos, están excluidos del reino de los cielos.[16]

Preocupación por los necesitados. - Cuestión social

   No por eso, sin embargo, olvida la causa de los pobres, ni sucede que la piadosa Madre descuide el proveer a las necesidades de éstos, sino que, por lo contrario, los estrecha en su seno con maternal afecto, y, teniendo en cuenta que representa a la persona de Cristo, el cual recibe como hecho a sí mismo el beneficio hecho por cualquiera al último de los pobres, les honra grandemente y les alivia por todos los medios, levanta por todas partes casas y hospicios, donde son recogidos, alimentados y cuidados; asilos, que toma bajo su tutela.

   Obliga a los ricos con el grave precepto de que den lo superfluo a los pobres, y les amenaza con el juicio divino, que les condenará a eterno suplicio, si no alivian las necesidades de los indigentes. Ella, en fin, eleva y consuela el espíritu de los pobres, ora proponiéndoles el ejemplo de Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros[17], ora recordándoles las palabras con que los declaró bienaventurados, prometiéndoles la eterna felicidad.

Los males que nacen de allí

   ¿Quién no ve cómo aquí está el mejor medio de arreglar el antiguo conflicto surgido entre los pobres y los ricos? Porque, como lo demuestra la evidencia de las cosas y de los hechos, si este medio es desconocido o relegado, sucede forzosamente que, o se verá reducida la mayor parte del género humano a la vil condición de esclavos, como en otro tiempo sucedió entre los paganos, o la sociedad humana se verá envuelta por continuas agitaciones, devorada por rapiñas y asesinatos, como deploramos haber acontecido en tiempos muy cercanos.

C) EXHORTACIÓN

al pueblo y autoridades, a los Obispos y a los obreros

9. Exhorta a pueblos y autoridades

   Por lo cual, Venerables Hermanos, Nos, a quien actualmente está confiado el gobierno de toda la Iglesia, así como desde el principio de Nuestro pontificado mostramos a los pueblos y a los príncipes, combatidos por fiera tempestad, el puerto donde pudieran refugiarse con seguridad; así ahora, conmovidos por el extremo peligro que les amenaza, de nuevo les dirigimos la apostólica voz, y en nombre de su propia salvación y de la del Estado les rogamos con la mayor instancia que acojan y escuchen como Maestra a la Iglesia, a la que se debe la pública prosperidad de las naciones, y se persuadan de que las bases de la Religión y del imperio se hallan tan estrechamente unidas, que cuanto pierde aquella, otro tanto se disminuye el respeto de los súbditos a la majestad del mando, y que conociendo, además, que la Iglesia de Cristo posee más medios para combatir la peste del socialismo que todas las leyes humanas, las órdenes de los magistrados y las armas de los soldados, devuelvan a la Iglesia su condición y libertad, para que pueda eficazmente desplegar su benéfico influjo en favor de la sociedad humana.[18]

Exhortación a los Obispos - La doctrina, la niñez, los obreros

   Y vosotros, Venerables Hermanos, que conocéis bien el origen y la naturaleza de tan inminente desventura, poned todas vuestras fuerzas para que la doctrina católica llegue al ánimo de todos y penetre en su fondo.

   Procurad que desde la misma infancia se habitúen a amar a Dios con filial ternura, reverenciando a su Majestad; que presten obediencia a la autoridad de los príncipes y de las leyes; que refrenada la concupiscencia, acaten y defiendan con solicitud el orden establecido por Dios en la sociedad civil y en la doméstica.

   Poned, además, sumo cuidado en que los hijos de la Iglesia católica no den su nombre ni hagan favor ninguno a la detestable secta; antes al contrario, con egregias acciones y con actitud siempre digna y laudable hagan comprender cuán próspera y feliz sería la sociedad si en todas sus clases resplandecieran las obras virtuosas y santas.[19]

Gremios cristianos

   Por último, así como los secuaces del socialismo se reclutan principalmente entre los proletarios y los obreros, los cuales, cobrando horror al trabajo, se dejan fácilmente arrastrar por el cebo de la esperanza y de las promesas de los bienes ajenos, así es oportuno favorecer las asociaciones de artesanos y obreros que, colocados bajo la tutela de la Religión, se habitúen a contentarse con su suerte, a soportar meritoriamente los trabajos y a llevar siempre una vida apacible y tranquila.

EPÍLOGO

10. Poner la confianza en Dios

   Dios piadoso, a quien debemos referir el principio y el fin de todo bien, secunde Nuestras empresas y las vuestras. Por lo demás, la misma solemnidad de estos días, en los que se celebra el nacimiento del Señor, Nos eleva a la esperanza de oportunísimo auxilio, pues Nos hace esperar aquella saludable restauración que al nacer trajo para el mundo corrompido y casi conducido al abismo por todos los males, y nos prometió también a nosotros aquella paz que entonces, por medio de los ángeles, hizo anunciar para los hombres. Ni la mano del Señor está abreviada de suerte que no pueda salvar, ni sus oídos se han cerrado de tal modo que no puedan oír[20].

    Por lo tanto en estos días de tanta alegría, y al desearos, Venerables Hermanos, a vosotros y a los fieles todos de vuestra Iglesia, toda clase de prosperidades, con instancia rogamos al Dador de todo bien que de nuevo aparezcan a los hombres la benignidad y dulzura de Dios, Nuestro Salvador[21], que, sacándonos de la potestad de nuestro implacable enemigo, nos elevó a la nobilísima dignidad de Hijos suyos.

   Y para que Nuestros deseos se cumplan perfecta y rápidamente, elevad vosotros también, Venerables Hermanos, con Nos, fervorosas oraciones al Señor, y junto a Él interponed el patrocinio de la bienaventurada Virgen María, Inmaculada desde el principio; de su esposo San José y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, en cuya intercesión ponemos Nos la máxima confianza. Y entre tanto, como prenda de la divina gracia, y con todo el afecto del corazón, a vosotros, Venerables Hermanos; a vuestro Clero y a todos vuestros pueblos, concedemos en el Señor la Bendición Apostólica.

   Dado en Roma, junto a San Pedro, a 28 de diciembre de 1878, año primero de Nuestro Pontificado.

LEÓN PAPA XIII

NOTAS

(1) Is. 58, 1.

(2) Iud. epist. v. 8. 

(3) 1 Tim. 6, 10.

(4) 1 Tim. 3, 15.

(5) 2 Cor. 6, 14.

(6) Eph. 3, 15.  

(7) Rom. 13, 1-7.  

(8) 1 Cor. 12, 27. 

(9)  Sap. 6, 3 ss. 

(10) Act. 5, 29. 

(11) Hebr. 13, 4. 

(12) Eph. 5, 23. 

(13) Ibid. 6, 1-2.

(14) Ibid. 6, 4.  

(15) Ibid. 6, 5-7.

(16) I Corint. 6, 10.

(17) 2 Cor. 8, 9. 

(18) Estos pensamientos aparecerán más tarde en Clara saepenumero, Carta de León XIII al Cardenal Gibbons, arzobispo de Baltimore, 31/5/1893. 

(19) León XIII, en su Carta Saepenumero Pontificatus, 5/8/1898, dirigida a los obispos, clero y pueblo de Italia volverá sobre este punto. 

(20) Is. 59, 1. 

(21) Tit. 3, 4. 


martes, 24 de diciembre de 2019

EVANGELIZACIÓN PARA LOS ÚLTIMOS TIEMPOS (DIOS PADRE)


EVANGELIZACIÓN PARA LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
Primer Compilación de las Enseñanzas de Dios Padre
El Ejército Mariano
Virgen del Apocalipsis (Ap.12,1ss)
2018
EVANGELIZACIÓN PARA LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
Primer Compilación de las Enseñanzas de Dios Padre
Virgen del Apocalipsis (Ap.12,1ss)
Las Enseñanzas de Dios Padre.
¿Por qué Dios Padre imparte estas Enseñanzas directamente a Sus hijos del Mundo entero en estos Últimos Tiempos?
La Evangelización que está concediendo directamente Dios Padre a Sus hijos de manera tan directa, sencilla, concreta e iluminadora a través del Cenáculo de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, se debe a que Él quiere que todos Sus hijos se salven.
¿Cómo es la Evangelización nueva y eficaz del Padre Eterno?
         La Evangelización es tan sencilla, comprensible, concreta y rápida que nos la hace accesible a todos. Dios Padre nos va dando una serie de citas bíblicas formando así diversos Temas. Es realmente maravilloso, porque Él forma los temas tomando algunos versículos, de varios capítulos y de diversos Libros de la Biblia simultáneamente. Con esto, Dios Padre nos demuestra que Él es el Autor de esta Nueva Evangelización, nadie forma Temas Bíblicos de esta manera, “tan Única”, que están verdaderamente destinados a orientar nuestra forma de vida en estos tiempos; nos confirma que podemos confiar en la Fuente misma de esta brevísima y eficaz Evangelización, es Dios Padre sin duda la Fuente de la Sabiduría, y Él envió al Espíritu Santo siglos atrás para inspirar la escritura de los libros con que se inspiró y escribió Su Palabra.
Pero los tiempos están encima, y los sucesos profetizados por Jesús en Mateo 24 están ya aconteciendo. Y puede decirse que ya casi no hay tiempo para dedicarle espacios de lectura y meditación que merece la Sagrada Biblia, pero nuestro Padre y Creador quiere salvar al mayor número de almas y ha decidido poner a nuestro alcance, una serie de Temas que nos permitirán vivir y conducirnos moral y convenientemente en lo personal, con los demás y con Él mismo como es Su Voluntad.
¡Aprovechemos de manera inteligente esta maravillosa oportunidad que Él nos brinda, y hagamos las lecturas de éstos Temas, meditémoslos y hagámoslos vida para salvarnos y ayudar a las Divinas Personas y a la Santísima Virgen María, nuestra Madre, Reina y Maestra a salvar el mayor número de almas posible, el tiempo apremia, los sucesos profetizados en el Apocalipsis están sucediendo ya, comparte éstas Enseñanzas con todos los que puedas: familiares, amigos, compañeros de trabajo, conocidos y con todos los que Dios y la Virgen María del Apocalipsis pongan cada día en tu camino¡
¡Evangelizad a tiempo y a destiempo para vencer sobre los enemigos de Dios y de nuestras almas en estos tiempos de oscuridad!
¡Cómo hacer las Lecturas en las Casitas de Oración!
Las lecturas de las Enseñanzas se hacen de forma directa, frecuente y se convertirán para ti y para todos en una refrescante fuente de vida para nuestros corazones. Pueden hacerse los viernes por la noche en las ‘Casitas de Oración’. En estas reuniones pueden participar varias personas o familias. En el Blog se ofrecen las Orientaciones, Mensajes de la Virgen y de Dios Padre, así como importantes Oraciones de Sanación, Liberación y Protección; la Coronilla de la Misericordia; Oraciones de Reparación; Oraciones por los Niños y Jóvenes, además del Rosario Apocalíptico tan poderoso contra la acción de los demonios; incluye Noticias y sensacionales Vídeos, accesando al Blog: https://evangelizacionparalosultimostiempos.blogspot.mx
En las reuniones puede elegirse un Coordinador(a), si él (ella) ve que alguien necesita una explicación más detallada sobre algún texto o alguna cita bíblica, de algo que no entiende, alguna palabra o concepto, el Coordinador podrá con todo comedimiento brindarle una breve explicación para despejar sus dudas. A su vez, ofrecemos nuestra asistencia en el correo electrónico a su disposición.
Nota.- Consultas y Asesoría a: ejercito.mariano.mundial@gmail.com Miguel Schammuel
TEMAS
Enseñanza Núm. 1:
·        “Caída del hombre; la estrategia de Satanás; y la Profecía de Yahvé-Dios de la Mujer que aplasta la cabeza de la serpiente”.
·        “La Palabra era y sigue siendo el Fin de todo lo creado”.
·        “La Justicia de Dios ha sido manifestada”.
Génesis 3, 1-24
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho. Dijo a la mujer: «¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?» La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, pero no de ese árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo prueban siquiera, porque si lo hacen morirán.» La serpiente dijo a la mujer: «No es cierto que morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos; entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es bueno y lo que no lo es.» A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también a su marido que andaba con ella, quien también lo comió. Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos. Oyeron después la voz de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín para que Yahvé Dios no los viera. Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» Este contestó: «He oído tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí.» Yahvé Dios replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí?» El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí.»
Yahvé dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?» La mujer respondió: «La serpiente me engañó y he comido.» Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás tierra por todos los días de tu vida. Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.» A la mujer le dijo: «Multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos y darás a luz a tus hijos con dolor. Siempre te hará falta un hombre, y él te dominará."
Al hombre le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer y haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida. Espinas y cardos te dará, mientras le pides las hortalizas que comes. Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Sepas que eres polvo y al polvo volverás.» El hombre dio a su mujer el nombre de «Eva», por ser la madre de todo viviente. En seguida Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer unos vestidos de piel y con ellos los vistió. Entonces Yahvé Dios dijo: «Ahora el hombre es como uno de nosotros, pues se ha hecho juez de lo bueno y de lo malo. Que no vaya también a extender su mano y tomar del Árbol de la Vida, pues viviría para siempre.» Y así fue como Dios lo expulsó del jardín del Edén para que trabajara la tierra de la que había sido formado. Habiendo expulsado al hombre, puso querubines al oriente del jardín del Edén, y también un remolino que disparaba rayos, para guardar el camino hacia el Árbol de la Vida.
Evangelio según San Juan, 1, 1-14 “Desde el principio: Era la Palabra y sigue siéndolo”.
En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba ante Dios en el principio. Por Ella se hizo todo, y nada llegó a ser sin Ella. Lo que fue hecho tenía vida en ella, y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz, para que todos creyeran por él. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz. Ella era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo. Ya estaba en el mundo, este mundo que se hizo por Ella, o por El, este mundo que no lo recibió. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios. Al creer en su Nombre han nacido, no de sangre alguna ni por ley de la carne, ni por voluntad de hombre, sino que han nacido de Dios. Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad.
Romanos 3, 21-31 “La Justicia de Dios ha sido manifestada”.
Pero ahora, aparte de la Ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la Ley y los Profetas. Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley. ¿O es Dios el Dios de los Judíos solamente? ¿No es también el Dios de los Gentiles? Sí, también de los Gentiles, porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos. ¿Anulamos entonces la Ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la Ley.
2ª. Pedro 1, 3-11 “Las Virtudes para alcanzar el conocimiento de Cristo”.
Su poder divino nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y la piedad, en primer lugar el conocimiento de Aquel que nos ha llamado por su propia gloria y fuerza. Por ellas nos ha concedido lo más grande y precioso que se pueda ofrecer: ustedes llegan a ser partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que en este mundo va a la par con el deseo. Por eso, pongan el máximo empeño en incrementar su fe con la firmeza, la firmeza con el conocimiento, el conocimiento con el dominio de los instintos, el dominio de los instintos con la constancia, la constancia con la piedad, la piedad con el amor fraterno y el amor fraterno con la caridad. Pues si tienen todas estas virtudes en forma eminente, no serán inútiles ni estériles, sino que más bien alcanzarán el conocimiento de Cristo Jesús, nuestro Señor. En cambio, quien no tiene todo esto es ciego y corto de vista, y se ha olvidado de que fue purificado de sus pecados pasados. Por lo tanto, hermanos, esfuércense por confirmar el llamado de Dios que los ha elegido. Si obran así, no decaerán, y se les facilitará generosamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador, Cristo Jesús.
Enseñanza Núm. 2 “La Grandeza de Dios, Su Alianza y Amor por Sus hijos”. (23 de abril del 2016)               
Yahvé, el Dios de los dioses, ha hablado:
Desde donde sale el sol hasta el ocaso, ha convocado a la tierra.
Desde Sión, la muy hermosa, Dios refulge: ¡Ahí viene nuestro Dios, que no se calla!
Un fuego, delante de Él, lo abraza todo, y a su alrededor ruge la tormenta.
De lo alto convoca a los cielos y a la tierra para juzgar a su pueblo:
“Reúnan a Mis fieles ante Mí, que con un sacrificio sellaron Mi Alianza.”
Serán los cielos los que anuncien la sentencia, porque el juez es Dios mismo… (Salmo 50: 1-6)
Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su Santo Nombre.
Bendice alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
Él rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
Él colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido.
Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor;
Si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, es sólo por un rato.
No nos trata según nuestros pecados, ni nos paga según nuestras ofensas.
Cuanto se alcanza los cielos sobre la tierra, tan alto es Su Amor con los que le temen.
Como el oriente está lejos del occidente, así aleja de nosotros las culpas.
Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen… (Salmo 103,1-13)
Busquen a Yahvé ahora que lo pueden encontrar, Llámenlo ahora que está cerca. Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Yahvé, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar… (Isaías 55,6-7)
Teniendo, pues, tales promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha del cuerpo y del espíritu, haciendo realidad la obra de nuestra santificación en el temor de Dios. (2° Corintios 7,1)

Enseñanza Núm. 3 “Virtudes”. (30 de abril del 2016)
Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el de ustedes que quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos; hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.» (Mateo 20:25-28)
Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.
Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. (Mateo 6:6-7)
Queridos Míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor. Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él. (1° Juan 4:7-9)
El odio suscita las peleas, el amor perdona cualquier falta. (Proverbios 10:12) 
Una respuesta amable calma la furia, una palabra hiriente hace que aumente la cólera (Proverbios 15:1)
Enseñanza Núm. 4 “Las Pruebas y las Promesas de Jesús para los que siguen Su Camino”. (7 de mayo del 2016)
Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero no sin pasar por el fuego. (1° Corintios 3:13-15)
Por gracia de Dios ustedes están en Cristo Jesús. Él ha pasado a ser sabiduría nuestra venida de Dios, y nuestro mérito y santidad, y el precio de nuestra libertad. Así está escrito: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor. (1° Corintios 1:30-31)
«Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes, los que lloran, porque reirán. Felices ustedes, si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre» (Lucas 6:21-22)
Teniendo, pues, tales promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha del cuerpo y del espíritu, haciendo realidad la obra de nuestra santificación en el temor de Dios. (2° Corintios 7:1)
Enseñanza Núm. 5 “Las conductas que condenan y las que nos salvan”. (14 de mayo del 2016)
Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas; culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley.
Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus impulsos y deseos; si ahora vivimos según el espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu; depongamos toda vanagloria, dejemos de querer ser más que los demás y de ser celosos. (Gálatas 5:19-26)
Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes. Por consiguiente, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos y especialmente a los de casa, que son nuestros hermanos en la fe. (Gálatas 6:9-10)
¿Puedo pedirles algo en nombre de Cristo, hablarles del amor? ¿Han recibido el Espíritu y son capaces de compasión y ternura? Entonces denme esta alegría: pónganse de acuerdo, estén unidos en el amor, con una misma alma y un mismo proyecto. No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. (Filipenses 2:1-3)
Para Dios, nada es imposible.» Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel. (Lucas 1:37-38)
Enseñanza Núm. 6 “Con la vara que midan serán medidos. Los frutos del Espíritu en los Últimos Tiempos”. (21 de Mayo del 2016)
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande, y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan, serán medidos ustedes. (Lucas 6:35-38)
Miren que los envío como ovejas en medio de lobos: sean, pues, precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma. (Mateo 10:16)
Comprendan en qué tiempo estamos, y que ya es hora de despertar. Nuestra salvación está ahora más cerca que cuando llegamos a la fe. La noche va muy avanzada y está cerca el día: dejemos, pues, las obras propias de la oscuridad y revistámonos de una coraza de luz.
Comportémonos con decencia, como se hace de día: nada de banquetes y borracheras, nada de prostitución y vicios, nada de pleitos y envidias. (Romanos 13:11-13)
Escuchen lo que sucederá en los últimos días, dice Dios: derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera que sean los mortales. Sus hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos. En aquellos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas y ellos profetizarán. Haré prodigios arriba en el cielo y señales milagrosas abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre antes de que llegue el Día grande del Señor. Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará. (Hechos 2:17-21)
Enseñanza Núm. 7 “Inicio de la Gran Batalla”. (28 de mayo del 2016)
Si de verdad somos del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a las creaciones del arte y de la fantasía humanas, ya sean de oro, plata o piedra. Ahora precisamente, Dios quiere superar esos tiempos de ignorancia, y pide a todos los hombres de todo el mundo un cambio total. Tiene ya fijado un día en que juzgará a todo el mundo con justicia, valiéndose de un hombre que ha designado, y al que todos pueden creer, pues él lo ha resucitado de entre los muertos. (Hechos 17:29-31)
Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo, sigue hablando y no calles, pues en esta ciudad me he reservado un pueblo numeroso. Yo estoy contigo y nadie podrá hacerte daño.» (Hechos 17:29-31)
Cuando vayas a la guerra contra tus enemigos y veas caballos, carros y un ejército más numeroso que el tuyo, no les tengas miedo, porque está contigo Yahvé, tu Dios, aquel que te sacó de Egipto. Cuando se acerque la hora del combate, se adelantará el sacerdote y dirigirá estas palabras al pueblo: «Escucha, Israel, estás para enfrentar a tus enemigos; que no desmaye tu corazón, no tengas miedo ni te turbes, ni tiembles delante de ellos, porque Yahvé, tu Dios, está contigo. Él peleará en favor tuyo contra tus enemigos y te salvará.» (Deuteronomio 20:1-4)
Ahora bien, si tú obedeces de verdad la voz de Yahvé, tu Dios, practicando y guardando todos los mandamientos que te prescribo hoy, Yahvé, tu Dios, te levantará por encima de todas las naciones de la tierra. Entonces vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones siguientes, por haber obedecido a la voz de Yahvé, tu Dios: Bendito serás en la ciudad y en el campo. Bendito será el fruto de tus entrañas y el fruto de tu tierra, las crías de tus burras, el parto de tus vacas y ovejas. Benditos tu canasta de frutos y tu reserva de pan. Bendito serás cuando salgas y bendito también cuando vuelvas. Yahvé hará huir ante ti a los enemigos que te ataquen; por un camino saldrán a tu encuentro y por siete huirán de ti. Yahvé ordenará a la bendición que esté contigo en tus graneros y en tus empresas para que seas bendecido en la tierra que Yahvé, tu Dios, te da. (Deuteronomio 28:1-8)
Haré que haya enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.» (Génesis 3:15) Se ha marcado el inicio de la gran batalla.
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba. Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios. (Efesios 6:10-17)
No temas, pues yo estoy contigo; no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te he dado fuerzas, he sido tu auxilio, y con mi diestra victoriosa te he sostenido. (Isaías 41:10)
Pues bien, hijos míos, óiganme. ¡Felices los que siguen mis caminos! ¡Acepten mi enseñanza y sean sabios, no la menosprecien! Feliz el que me escucha, que aguarda cada día junto a mi puerta y permanece a la espera, en el umbral. Porque el que me encuentra ha encontrado la vida, sobre él vendrán los favores de Yahvé. (Proverbios 8:32-35)
Enseñanza Núm. 8 “La Palabra nos guía en todo momento; y cómo pasar las Pruebas”. (4 de junio del 2016)
Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien. Así el hombre de Dios se hace un experto y queda preparado para todo trabajo bueno. (2° Timoteo 3:16-17)
Yahvé es bueno; para los que en él confían, es un refugio en el día de la angustia. Conoce a los que en él confían, y los salva de las aguas embravecidas. (Nahúm 1:7)
Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos entre problemas, pero no desesperados, somos perseguidos, pero no eliminados; derribados, pero no fuera de combate. (2° Corintios 4:8-9)
El Señor lo hará todo por mí, Señor, tu amor perdura para siempre, no abandones la obra de tus manos. (Salmo 138:8)
También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes Él ha escogido y llamado. A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser como su Hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. Así, pues, a los que él eligió, los llamó; a los que llamó, los hizo justos y santos; a los que hizo justos y santos, les da la Gloria. ¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Romanos 8:28-31)
El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra. Durante el día el sol no te maltratará, ni la luna de noche. Te preserva el Señor de todo mal, él guarda tu alma. Él te guarda al salir y al regresar, ahora y para siempre. (Salmo 121:5-8)
Enseñanza Núm. 9 “Los Dones y Carismas”; y “El Llamado”. (11 de Junio del 2016)
Ustedes no me eligieron a Mí; he sido Yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi Nombre. (Juan 15:16)
Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior, y renovarse por el espíritu desde dentro. Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad. Por eso, no más mentiras; que todos digan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo. (Efesios 4:22-25)
Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad. Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo. (Efesios 4:31-32)
Hermanos, no sean niños en su modo de pensar. Sean como niños en el camino del mal, pero adultos en su modo de pensar. (1° Corintios 14:20)
No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal! (Mateo 7:21-23)
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor. (1° Corintios 13:1-13)
Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes; acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Purifíquense las manos, pecadores; santifiquen sus corazones, indecisos. (Santiago 4: 7-8)
En cuanto a ti, hijo, que tu fuerza sea la gracia que tienes en Cristo Jesús. Cuanto has aprendido de mí, confirmado por numerosos testigos, confíalo a personas que merezcan confianza y que puedan instruir después a otros. Soporta las dificultades como un buen soldado de Cristo Jesús. (2° Timoteo 2: 1-3)
Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de Dios, sus santos muy queridos: la compasión tierna, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia. Sopórtense y perdónense unos a otros si uno tiene motivo de queja contra otro. Como el Señor los perdonó, a su vez hagan ustedes lo mismo. (Colosenses 3:12-13)
Si han aceptado la fe, no se dejen arrastrar ya por sus pasiones como lo hacían antes, cuando no sabían. Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura: Serán santos, porque yo soy santo. (1° Pedro 1:14-16)
Enseñanza Núm. 10 “Dios corrige al que ama”. (19 de junio del 2016)
Ustedes se enfrentan con el mal, pero todavía no han tenido que resistir hasta la sangre. Tal vez hayan olvidado la palabra de consuelo que la sabiduría les dirige como a hijos: Hijo, no te pongas triste porque el Señor te corrige, no te desanimes cuando te reprenda; pues el Señor corrige al que ama y castiga al que recibe como hijo. Ustedes sufren, pero es para su bien, y Dios los trata como a hijos: ¿a qué hijo no lo corrige su padre? (Hebreos 12:4-7)
Miren cuántas partes tiene nuestro cuerpo, y es uno, aunque las varias partes no desempeñan la misma función. Así también nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo. Dependemos unos de otros y tenemos capacidades diferentes según el don que hemos recibido. Si eres profeta, transmite las luces que te son entregadas; si eres diácono, cumple tu misión; si eres maestro, enseña. Si eres predicador, sé capaz de animar a los demás; si te corresponde la asistencia, da con la mano abierta; si eres dirigente, actúa con dedicación; si ayudas a los que sufren, muéstrate sonriente. (Romanos 12:4-8)
¡Que no te falten ni la bondad ni la fidelidad! Átalas a tu cuello, inscríbelas en las tablillas de tu corazón; así conseguirás benevolencia y estima tanto de Dios como de los hombres. Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría. En cualquiera cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos. (Proverbios 3:3-6)
Lo que les mandé, más bien, fue esto: «Escuchen Mi voz, y Yo seré su Dios y ustedes serán Mi pueblo. Caminen por el camino que les indiqué para que siempre les vaya bien.» (Jeremías 7:23)
Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tu ojo recibe la luz, toda tu persona tendrá luz; pero si tu ojo está oscurecido, toda tu persona estará en oscuridad. Procura, pues, que la luz que hay dentro de ti no se vuelva oscuridad. Si toda tu persona se abre a la luz y no queda en ella ninguna parte oscura, llegará a ser radiante como bajo los destellos de la lámpara.» (Lucas 11:34)
Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor. Cuídense, no sea que alguno de ustedes pierda la gracia de Dios y alguna raíz amarga produzca brotes, perjudicando a muchos. (Hebreos 12:14-15)
Lleven una vida ejemplar en medio de los que no conocen a Dios; de este modo, esos mismos que los calumnian y los tratan de malhechores, notarán sus buenas obras y darán gloria a Dios el día en que los visite. (1° Pedro 2.12)
Y así como la desobediencia de uno solo hizo pecadores a muchos, así también por la obediencia de uno solo una multitud accede a la verdadera rectitud. (Romanos 5:19)
Estén alerta, manténganse firmes en la fe, sean hombres, sean fuertes. Háganlo todo con amor. (1° Corintios 16:13-14)
Enseñanza Núm. 11 “El Evangelio manifiesta cómo Dios nos hace justos”. (25 de junio del 2016)
¡Hijo mío, pon atención a mis palabras, oye bien mis discursos! Tenlas presentes en el espíritu, guárdalas en lo más profundo de tu corazón. Porque son vida para el que las acoge, son un remedio para el cuerpo. (Proverbios 4:20-22)
Es el tiempo de la fe, no de la visión. (2° Corintios 5:7)
La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver. (Hebreos 11:1)
Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo, y la victoria en que el mundo ha sido vencido es nuestra fe. ¿Quién ha vencido al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1°Juan 5:4-5)
El Evangelio manifiesta cómo Dios nos hace justos, es decir, nos reforma por medio de la fe y para la vida de fe, como dice la Escritura: El que es justo por la fe vivirá. (Romanos 1:17)
Ustedes han sido salvados por la fe, y lo han sido por gracia. Esto no vino de ustedes, sino que es un don de Dios; tampoco lo merecieron por sus obras, de manera que nadie tiene por qué sentirse orgulloso. Lo que somos es obra de Dios: hemos sido creados en Cristo Jesús con miras a las buenas obras que Dios dispuso de antemano para que nos ocupáramos en ellas. (Efesios 2:8-10)
Pero sin la fe es imposible agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe y que recompensa a los que lo buscan. (Hebreos 11:6)
Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe? (Santiago 2:14)
Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obras está muerta. (Santiago 2:26)
Los apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor respondió: «Si ustedes tienen un poco de fe, no más grande que un granito de mostaza, dirán a ese árbol: Arráncate y plántate en el mar, y el árbol les obedecerá. (Lucas 17:5-6)
Jesús les declaró: «En verdad les digo: si tienen tanta fe como para no vacilar, ustedes harán mucho más que secar una higuera. Ustedes dirán a ese cerro: ¡Quítate de ahí y échate al mar!, y así sucederá. Todo lo que pidan en la oración, con tal de que crean, lo recibirán.» (Mateo 21:21-22)
Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar, y la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos, completos, sin que nos falte nada. (Santiago 1:2-4)
La fe del corazón te procura la verdadera rectitud, y tu boca, que lo proclama, te consigue la salvación. La Escritura ya lo dijo: El que cree en él no quedará defraudado. (Romanos 10:10-11)
Es necesario que sean constantes en hacer la voluntad de Dios, para que consigan su promesa. Acuérdense: dentro de poco, muy poquito tiempo, el que ha de venir llegará; no tardará. Mi justo, si cree, vivirá; pero si desconfía, ya no lo miraré con amor. Nosotros no somos de los que se retiran y pierden, sino que somos hombres de fe que salvan sus almas. (Hebreos 10:36-39)
Que el Dios de toda esperanza los colme de gozo y paz en el camino de la fe y haga crecer en ustedes la esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13)
Enseñanza Núm. 12 “Las Promesas de Dios Padre a Sus hijos”.
“Acoge mis palabras, hijo mío, guarda mi enseñanza, que tu oído se abra a la sabiduría, que tu corazón se doblegue a la verdad, apela a la inteligencia y déjate guiar por la razón; busca la sabiduría como el dinero, como un tesoro escondido: entonces penetrarás en el temor de Yahvé y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2:1-5)
¿Acaso no lo sabes, o no lo has oído? Yahvé es un Dios eterno que ha creado hasta los extremos del mundo. No se cansa ni se fatiga y su inteligencia no tiene límites. El da la fuerza al que está cansado y robustece al que está débil. Mientras los jóvenes se cansan y se fatigan y hasta pueden llegar a caerse, los que en Él confían recuperan fuerzas, y les crecen alas como de águilas. Correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.» (Isaías 40: 28-31)
Tema.- Conozcan las Promesas de su Padre Dios:
NUNCA FALLAR. Estando yo a punto de irme por el camino de toda criatura, les declaro: Reconozcan en su alma y conciencia que todas las promesas de Yahvé, nuestro Dios, se cumplieron; ni una ha quedado sin efecto; ni una ha fallado. (Josué 23:14)
NO ROMPER SUS PROMESAS. No romperé mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. (Salmo 89:35)
SIEMPRE PERDONAR. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad. (1 Juan 1:9)
DAR VIDA ETERNA. Esta es la promesa que él mismo prometió, y que es la vida eterna. (1 Juan 2:25)
QUITAR EL TEMOR. Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores. (Salmo 34:5)
CUBRIR NECESIDADES. Mi Dios, a su vez, proveerá a todas sus necesidades, según su inmensa riqueza en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)
DAR FORTALEZA. De hecho, ustedes todavía no han sufrido más que pruebas muy ordinarias. Pero Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla. (1 Corintios 10:13)
DAR PAZ. Porque yo sé muy bien lo que haré por ustedes; les quiero dar paz y no desgracia y un porvenir lleno de esperanza -palabra de Yahvé-. (Jeremías 29:11)
DAR ESPÍRITU SANTO. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará Espíritu Santo a los que se lo pidan!» (Lucas 11:13)
DAR SABIDURÍA. Si alguno de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con agrado a todos sin hacerse rogar. Él se la dará. (Santiago 1:5)
AYUDAR CON LAS CARGAS. Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana. (Mateo 11:28-30)
CAMBIAR CORAZONES. Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Quitaré de su carne ese corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré dentro de ustedes mi Espíritu y haré que caminen según mis mandamientos, que observen mis leyes y que las pongan en práctica. (Ezequiel 36:26-27)
NADA APARTARNOS DE ÉL. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Romanos 8:35-39)
No duden nunca de Yahvé, pues Yahvé es la Roca para siempre. (Isaías 26:4)
Pero el que me escucha dormirá en paz, no tendrá que temer la desgracia. (Proverbios 1:33)
Jesús respondió: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.» (Lucas 18:27)
Leerás continuamente el libro de esta Ley y lo meditarás para actuar en todo según lo que dice. Así se cumplirán tus planes y tendrás éxito en todo. Yo soy quien te manda; esfuérzate, pues, y sé valiente. No temas ni te asustes, porque contigo está Yahvé, tu Dios, a donde quiera que vayas.» (Josué 1:8-9)
Enseñanza Núm. 13 “La Sabiduría”. (8 de julio, 2016)
Hijos míos, escuchen la enseñanza de un padre, estén atentos para conocer la verdad. Les doy un saber bueno, no rechacen mi enseñanza. (Proverbios 4:1-2)
¿Así que eres sabio y entendido? Si tu sabiduría es modesta, veremos sus frutos en tu conducta noble. (Santiago 3:13)
Que nadie se engañe. Si uno es sabio según el mundo y pasa por tal entre ustedes, que se haga tonto y llegará a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es tontería a los ojos de Dios. Ya lo dijo la Escritura: Dios atrapa a los sabios en su propia sabiduría. Y también: El Señor conoce los argumentos de los sabios y sabe que no valen nada. (1 Corintios 3:18-20)
Un hijo sabio atiende los consejos de su padre, el burlón no toma en cuenta los reproches. (Proverbios 3:1)
El que guarda los mandamientos no se meterá en situaciones difíciles. El sabio sabe cuál es la hora y cuáles son los criterios. Pues hay para cada cosa un tiempo y un criterio. (Eclesiastés 8:5-6)
Porque Yahvé da la sabiduría, de su boca salen el saber y la verdad. El viene en ayuda de los hombres rectos, es un escudo para los que siguen siendo honrados. Está alerta a lo largo del buen camino para proteger el caminar de sus fieles. Entonces comprenderás lo que es justo y honrado, lo que es recto y conduce a la felicidad. (Proverbios 2:6-10)
Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yahvé. (Isaías 55:8)
El que desprecia la corrección se perjudica a sí mismo, el que escucha los consejos forma su conciencia. El temor de Yahvé es la escuela de la sabiduría; antes de la gloria es necesaria la humildad. (Proverbios 15:32-33)
En cambio la sabiduría que viene de arriba es, ante todo, recta y pacífica, capaz de comprender a los demás y de aceptarlos; está llena de indulgencia y produce buenas obras, (Santiago 3:17)
Todo esto lo ha aprendido de Yahvé de los Ejércitos, que es muy bueno para dar consejos y que hace cosas extraordinarias. (Isaías 28:29)
Examinen, pues, con mucho esmero su conducta. No anden como tontos, sino como hombres responsables. Aprovechen el momento presente, porque estos tiempos son malos. (Efesios 5:15-16)
Pórtense con prudencia con los de afuera y aprovechen todas las oportunidades. Que su conversación sea agradable y no le falte su granito de sal. Sepan contestar a cada uno lo que corresponde. (Colosenses 4:5-6)
Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. (Mateo 7:24)
Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato. (Salmo 90:12)
Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has concedido el saber y la inteligencia, y ahora me has manifestado lo que te habíamos pedido, y nos has dado a conocer el asunto del rey. (Daniel 2:23)
Enseñanza Núm. 14 “El Miedo”. (15 de julio del 2016)
No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. ¿Acaso un par de pajaritos no se venden por unos centavos? Pero ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre. En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo. (Mateo 10:28-31)
Entonces no vuelvan al miedo; ustedes no recibieron un espíritu de esclavos, sino el espíritu propio de los hijos, que nos permite gritar: ¡Abba!, o sea: ¡Papá! El Espíritu asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. (Romanos 8:15-16)
Y nosotros hemos de responder confiados: El Señor es mi socorro, no temeré. ¿Qué pueden hacerme los hombres? (Hebreos 13:6)
Y ¿quién podrá hacerles daño si se esfuerzan en hacer el bien? Felices ustedes si incluso tienen que sufrir por haber actuado bien. No compartan sus temores ni se asusten, sino bendigan en sus corazones al Señor, a Cristo; estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza, (1 Pedro 3:13-15)
¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Si ustedes no tienen poder sobre cosas tan pequeñas, ¿cómo van a preocuparse por las demás? (Lucas 12:25-26)
¡Vean cómo es él, el Dios que me salva! En él confío y no tengo más miedo, pues Yahvé es mi fuerza y mi canción, él ha sido mi salvación. (Isaías 12:2)
David dijo además a su hijo Salomón: «¡Sé fuerte y ten buen ánimo; y manos a la obra! No temas ni desmayes, porque Yahvé, Dios, el Dios mío, está contigo, no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la Casa de Yahvé. (1 Crónicas 28:20)
Sean valientes y firmes, no teman ni se asusten ante ellos, porque Yahvé, tu Dios, está contigo; no te dejará ni te abandonará.» (Deuteronomio 31:6)
¡Los que temen al Señor, confíen en el Señor, él es su socorro y su escudo! (Salmo 115:11)
Al Señor, en mi angustia, le clamé, y me respondió sacándome de apuros. Si el Señor está conmigo, no temo, ¿qué podrá hacerme el hombre? (Salmo 118:5-6)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿ante quién temblaré? (Salmo 27:1)
Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo. (Salmo 23:4)
Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. (Lucas 1:30)
Y ahora, así te habla Yahvé, que te ha creado, Jacob, o que te ha formado, Israel. No temas, porque yo te he rescatado; te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Si atraviesas el río, yo estaré contigo y no te arrastrará la corriente. Si pasas por medio de las llamas, no te quemarás, ni siquiera te chamuscarás. Pues yo soy Yahvé, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. Para rescatarte, entregaría a Egipto Etiopía y Saba, en lugar tuyo. Porque tú vales mucho a mis ojos, yo doy a cambio tuyo vidas humanas; por ti entregaría pueblos, porque te amo y eres importante para mí. No temas, pues, ya que yo estoy contigo. Del Este haré venir a tu descendencia y del Oeste te reuniré. (Isaías 43:1-5)
Enseñanza Núm. 15 “La Oración”. (22 de julio del 2016)
Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo, y la victoria en que el mundo ha sido vencido es nuestra fe. (1 Juan 5:4)
Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. (Mateo 6:5-7)
Cerca está el Señor de los que le invocan, de todos los que lo invocan de verdad. (Salmo 145:18)
Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante (Santiago 5:16)
Y si nos escucha en todo lo que le pedimos, sabemos que ya tenemos lo que le hemos pedido. (1 Juan 5:15)
Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. (Juan 14:13)
Ustedes quisieran tener y no tienen, entonces matan; tienen envidia y no consiguen, entonces no hay más que discusiones y peleas. Pero si ustedes no tienen es porque no piden, o si piden algo, no lo consiguen porque piden mal; y no lo consiguen porque lo derrocharían para divertirse. (Santiago 4:2-3)
Cuando me invoquen y vengan a suplicarme, yo los escucharé; y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón. (Jeremías 29:12-13)
Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán. (Marcos 11:24)
Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias; (Colosenses 4:2)
Somos débiles pero el Espíritu viene en nuestra ayuda. No sabemos cómo pedir ni qué pedir, pero el Espíritu lo pide por nosotros, sin palabras, como con gemidos. (Romanos 8:26)
Llámame y te responderé; te mostraré cosas grandes y secretas que tú ignoras. (Jeremías 33:3)
El fin de todas las cosas está cerca; vivan, pues, con sensatez, y dediquen sus noches a la oración. (1 Pedro 4:7)
Antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7)
Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos. (Efesios 6:18)
Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión; ésta es, por voluntad de Dios, su vocación de cristianos. (Tesalonicenses 5:16-18)
Enseñanza Núm. 16 “Sanación”. (13 de agosto del 2016)
Yahvé alejará de ti toda enfermedad, no dejará caer sobre ti ninguna de las plagas de Egipto que tú conoces. En cambio, las hará caer sobre aquellos que te odien. (Deuteronomio 7:15)
Al atardecer le llevaron muchos endemoniados. Él expulsó a los espíritus malos con una sola palabra, y sanó también a todos los enfermos. Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades. (Mateo 8:16-17)
El Señor está cerca del corazón deshecho y salva a los de espíritu abatido. Aunque el justo padezca muchos males, de todos los librará el Señor. (Salmo 34:19-20)
Ya que a ti te llamaban La Abandonada, nuestra presa, de quien nadie se preocupa, yo voy a devolver el vigor a tu cuerpo y voy a sanar tus llagas, dice Yahvé. (Jeremías 30:17)
Hermanos, deseamos que conozcan algo de lo que nos tocó padecer en Asia. Realmente fue tan grande el peso de esa prueba que ya habíamos perdido toda esperanza de salir con vida. Sentimos en nosotros una sentencia de muerte, pero eso fue sólo para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró de ese peligro de muerte tan grande, y nos seguirá protegiendo. En él hemos puesto nuestra esperanza y seguirá amparándonos, siempre que ustedes nos ayuden con sus oraciones. Si son muchos los que piden por nosotros, serán también muchos los que darán gracias a Dios cuando nos toque recibir. (2° Corintios 1:8-11)
Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, y eran nuestras faltas por las que era destruido, nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados. Todos andábamos como ovejas errantes, cada cual seguía su propio camino, y Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros. (Isaías 53:4-6)
Yahvé ordenó a un gran pez que tragara a Jonás, y Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez. Entonces Jonás dirigió esta oración a Yahvé, su Dios, desde el vientre del pez: «En mi angustia llamé a Yahvé y me respondió, grité desde el lugar de los muertos y tú oíste mi voz… Entonces Yahvé dio orden al pez y éste vomitó a Jonás sobre la tierra. (Jonás 2:1-3 y 11)
Les envió a su palabra, los sanó y salvó sus vidas de la tumba. (Salmo 107:20)
Yo, sin embargo, me apresuraré a que se restablezcan y mejoren; les devolveré la salud y les haré gozar de mucha paz y seguridad. (Jeremías 33:6)
La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse; el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán. Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante: (Santiago 5:15-16)
Ustedes sólo servirán a Yahvé, y yo bendeciré tu pan y tu agua, y apartaré de ti todas las enfermedades. (Éxodo 23:25)
Enseñanza Núm. 17 “El Corazón”. (20 de agosto del 2016)
Abre tus oídos, escucha mis palabras, pon atención a mis enseñanzas. Te gustará conservarlas en tu memoria y tenerlas listas en tus labios cada vez que tú quieras. (Proverbios 22:17-18)
¿Queremos provocar acaso los celos del Señor? ¿Seremos acaso más fuertes que él? Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien. (1 Corintios 10:22-23)
No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni tampoco árbol malo que dé frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón. (Lucas 6:43-45)
Pero Yahvé dijo a Samuel: «No mires su apariencia ni su gran estatura, porque lo he descartado. Pues la mirada de Dios no es la del hombre; el hombre mira las apariencias, pero Yahvé mira el corazón. (1 Samuel 16:7)
El mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que se hizo luz en nuestros corazones, para que se irradie la gloria de Dios tal como brilla en el rostro de Cristo. (2 Corintios 4:6)
El hombre de corazón sabio acepta los consejos, mientras que el pretencioso corre a su perdición. (Proverbios 10:8)
Cuando me invoquen y vengan a suplicarme, yo los escucharé; y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón. (Jeremías 29:12-13)
No se preocupen tanto por lucir peinados rebuscados, collares de oro y vestidos lujosos, todas cosas exteriores, sino que más bien irradie de lo íntimo del corazón la belleza que no se pierde, es decir, un espíritu suave y tranquilo. Eso sí que es muy precioso ante Dios. (1 Pedro 3:3-4)
Las caras no se parecen y mucho menos los corazones. (Proverbios 27:19)
Cada uno dé según lo que decidió personalmente, y no de mala gana o a la fuerza, pues Dios ama al que da con corazón alegre. (2 Corintios 9:7)
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu. (Salmo 51:12)
¡Con todo mi corazón te he buscado, no me desvíes de tus mandamientos! En mi corazón escondí tu palabra para no pecar contra ti. (Salmo 119:10-11)
Les encargo solamente que recuerden y practiquen el mandamiento de la Ley que les entregó Moisés y que es amar a Yahvé, nuestro Dios, siguiendo sus caminos y observando sus mandamientos. Permanezcan fieles, sirviéndolo con todo el corazón y con toda el alma. (Josué 22:5)
Enseñanza Núm. 18 “La Perseverancia y Oración para pedirla”. (27 de agosto del 2016)
Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman. (Santiago 1:12)
Por eso, pongan el máximo empeño en incrementar su fe con la firmeza, la firmeza con el conocimiento, el conocimiento con el dominio de los instintos, el dominio de los instintos con la constancia, la constancia con la piedad… (2 Pedro 1:5-6)
Por eso, tampoco nosotros hemos cesado de rezar por ustedes desde el día en que recibimos esas noticias, y pedimos a Dios que alcancen el pleno conocimiento de su voluntad, mediante dones de sabiduría y entendimiento espiritual. (Colosenses 1:9)
Tengan esperanza y sean alegres. Sean pacientes en las pruebas y oren sin cesar. (Romanos 12:12)
Toma como norma la sana doctrina que has oído de mí sobre la fe y el amor según Cristo Jesús. Conserva el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. (2 Timoteo 1:13-14)
Es necesario que sean constantes en hacer la voluntad de Dios, para que consigan su promesa. (Hebreos 10:36)
Innumerables son estos testigos, y nos envuelven como una nube. Depongamos, pues, toda carga inútil, y en especial las amarras del pecado, para correr hasta el final la prueba que nos espera. Levantemos la mirada hacia Jesús, que dirige esta competición de la fe y la lleva a su término. El escogió la cruz en vez de la felicidad que se le ofrecía; no tuvo miedo a la humillación y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. (Hebreos 12:1-2)
Si sufrimos pacientemente con él, también reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. (2 Timoteo 2:12)
No, hermanos, yo no me creo todavía calificado, pero para mí ahora sólo vale lo que está adelante, y olvidando lo que dejé atrás, corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, quiero decir, de la llamada de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13-14)
Pelea el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y por la que hiciste tu hermosa declaración de fe en presencia de numerosos testigos. (1 Timoteo 6:12)
Los que me comen tendrán todavía hambre, y los que me beben tendrán aún sed. El que me escucha no se arrepentirá, los que me cultivan no pecarán. (Eclesiástico24:21-22)
¡Brille mi doctrina como la aurora y extienda su luz a lo lejos! Propáguense mis lecciones como palabras proféticas: porque quiero dejarlas a las futuras generaciones. (Eclesiástico24:32-34)
Pidan Hijitos Míos –dice la Virgen del Apocalipsis-, pidan este bello Don de la Perseverancia, pueden usar esta ORACIÓN:
¡Oh Dios mío, con humildad acudo a ti, para pedirte me des la gracia de vivir santamente todos los días de mi vida.
Te ruego y te suplico me concedas el Don de la Perseverancia y de la Paciencia; la Gracia, el Valor y la Sabiduría para que pueda emplear conforme a Tu Voluntad los Dones que Tú me has dado.
Te lo pido por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre la Virgen María. Así sea!
Enseñanza Núm. 19 “La Gratitud”. (3 de septiembre del 2016)      
Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no hay por qué rechazar un alimento que se toma dando gracias a Dios; es santificado por la palabra de Dios y la oración. (1 Timoteo 4:4-5)
Gritos de gozo y de alegría, canción del novio y de la novia, voz de los que traigan sacrificios de alabanza a la Casa de Yahvé. Y dirán éstos: «Alaben a Yahvé porque es bueno, porque es eterno su amor.» Pues haré volver a los que fueron desterrados, y estarán como antes. (Jeremías 33,11)
En resumen: por mi conciencia me someto a la Ley de Dios, mientras que por la carne sirvo a la ley del pecado. (Romanos 7,25) 
Dios es el Refugio del oprimido. (Salmo 9,1)
El Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confiaba en él, y me socorrió; por eso mi corazón se alegra y le canto agradecido. (Salmo 28,7)
Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza. (Salmo 79,13)
¡Aleluya! Den gracias al Señor porque él es bueno, porque su amor perdura para siempre. (Salmo 106,1) 
Alaben al Señor porque es bueno. Porque es eterna su misericordia. (1ª Crónicas 16,34)
Den gracias a Dios Padre en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas. (Efesios 5,20)
Y den gracias a Dios en toda ocasión; ésta es, por voluntad de Dios, su vocación de cristianos. (1ª Tesalonicenses 5,18)
Debemos dar gracias a Dios en todo tiempo por ustedes, hermanos. Es justo hacerlo, ya que siguen progresando en la fe y crece el amor de cada uno a los hermanos. (2ª Tesalonicenses 1,3)
Sean constantes en la oración, quédense velando para dar gracias. (Colosenses 4,2)
Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues para esto fueron llamados y reunidos. Finalmente, sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite y se sienta a gusto en ustedes. Tengan sabiduría para que puedan enseñar y aconsejar unos a otros; canten a Dios de todo corazón y con gratitud salmos, himnos y alabanzas espontáneas. Y todo lo que puedan decir o hacer, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3,15-17)
Enseñanza Núm. 20 “La Protección de Dios”. (10 de septiembre del 2016)
El pacto que contraigo con ustedes es que, en adelante, ningún ser viviente morirá por las aguas de un diluvio, ni habrá nunca más diluvio que destruya la tierra.» (Génesis 9,11)
Contigo acometo las huestes, con mi Dios escalo la muralla. (Salmo 18,30)
¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Romanos 8,31)
Las palabras de Dios pasan cualquier prueba, son un escudo para los que confían en él. (Proverbios 30,5)
Yahvé es bueno; para los que en él confían, es un refugio en el día de la angustia. Conoce a los que en él confían, y los salva de las aguas embravecidas. (Nahúm 1,7)
El malo morirá por su maldad y los que odian al justo, lo tendrán que pagar. (Salmo 34,22)
Ningún arma que hayan forjado contra ti resultará, y harás callar a cualquiera que te acuse. Este es el premio para los servidores de Yahvé y la victoria que les garantizo, dice Yahvé. (Isaías 54,17)
El Señor es fiel: a ustedes los fortalecerá y preservará del Maligno. (2ª Tesalonicenses 3,3)
Él es mi roca, en él me refugio. Es mi escudo, mi salvación, mi ciudadela y mi refugio: mi salvador me salva de la violencia. Invoco a Yahvé que es digno de confianza y me veo libre de mis enemigos. (2a Samuel 22,3-4)
No corran tras el dinero, sino más bien confórmense con lo que tienen, pues Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré. (1ª Juan 5,18)
¡Yahvé, mi fortaleza!, a él le cantaré, él fue mi salvación, él es mi Dios y lo alabaré, el Dios de mi padre, lo ensalzaré. (Éxodo 15,2) Dile al Señor: «Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza».
Él te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. (Salmo 91, 2-6)
No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno. (Juan 17,15)
Yo estoy contigo; te protegeré a dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra, pues no te abandonaré hasta que no haya cumplido todo lo que te he dicho.» (Génesis 28,15)
Enseñanza Núm. 21 “La Paz”. (17 de septiembre del 2016)
Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios. (Mateo 5,9)
Tú la guardas en paz porque confía en ti. (Isaías 26,3)
Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán la persecución en el mundo. Pero, ánimo, yo he vencido al mundo.» (Juan 16,33)
Aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella. (1ª Pedro 3,11) 
Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal. (Santiago 3,8)
Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues para esto fueron llamados y reunidos. Finalmente, sean agradecidos. (Colosenses 3,15)
Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu. (Efesios 4,3)
Ninguna corrección nos alegra en el momento, más bien duele; pero con el tiempo, si nos dejamos instruir, traerá frutos de paz y de santidad. Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor. (Hebreos 12,11 y 14)
Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo. (Juan 14,27)
“¡Yahvé te bendiga y te guarde! ¡Yahvé haga resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos! ¡Yahvé vuelva hacia ti su rostro y te dé la paz!” (Números 6,24-26) 
Enseñanza Núm. 22 “La Esperanza”. (24 de septiembre del 2016)
Mis adversarios me insultan y se me quiebran los huesos al oír que a cada rato me dicen: «¿Dónde quedó tu Dios?» (Salmo 42,11)
Y ¿quién podrá hacerles daño si se esfuerzan en hacer el bien? Felices ustedes si incluso tienen que sufrir por haber actuado bien. No teman lo que ellos temen ni se asusten, sino bendigan en sus corazones al Señor, a Cristo; estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza, pero háganlo con sencillez y deferencia, sabiendo que tienen la conciencia limpia. De este modo, si alguien los acusa, la vergüenza será para aquellos que calumnian la vida recta de los cristianos. (1ª Pedro 3,13-16)
¡Yahvé, tu Dios, está en medio de ti el héroe que te salva! El saltará de gozo al verte a ti y te renovará su amor. Por ti danzará y lanzará gritos de alegría como lo haces tú en el día de la Fiesta.» (Sofonías 3,17)
Te preserva el Señor de todo mal, él guarda tu alma. Él te guarda al salir y al regresar, ahora y para siempre. (Salmo 121,7-8)
Sigamos profesando nuestra esperanza sin que nada nos pueda conmover, ya que es digno de confianza aquel que se comprometió. (Hebreos 10,23)
Amen al Señor todos sus fieles, pues él guarda a los que le son leales, pero les devolverá el doble a los soberbios. (Salmo 31,24)
Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman. (1ª Corintios 2,9)
Cada uno podrá permanecer sentado bajo su parrón o su higuera sin que nadie lo moleste; pues así lo dice el Señor. (Miqueas 4,4)
Incluso no nos acobardamos en las tribulaciones, sabiendo que la prueba ejercita la paciencia, que la paciencia nos hace madurar y que la madurez aviva la esperanza, la cual no quedará frustrada, pues ya se nos ha dado el Espíritu Santo, y por él el amor de Dios se va derramando en nuestros corazones. (Romanos 5,3-5)
Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando él aparezca en su gloria, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es. (1 Juan 3,2)
Por lo tanto, hermanos, esfuércense por confirmar el llamado de Dios que los ha elegido. Si obran así, no decaerán, y se les facilitará generosamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador, Cristo Jesús. (2ª Pedro 1,10-11)
Enseñanza Núm. 23 “La Humildad”. (15 de octubre del 2016)
Sean humildes y amables, sean comprensivos y sopórtense unos a otros con amor. (Efesios 4,2)
Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que, llegado el momento, él los levante. (1ª Pedro 5,6)
No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la humildad de creer que los otros son mejores que él mismo. (Filipenses 2,3)
Hoy la arrogancia, mañana la vergüenza: la sabiduría vive con los modestos. (Proverbios 11,2)
Vivan en armonía unos con otros. No busquen grandezas y vayan a lo humilde; no se tengan por sabios. (Romanos 12,16)
Humíllense ante el Señor y él los ensalzará. (Santiago 4,10)
Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de Dios, sus santos muy queridos: la compasión tierna, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia. (Colosenses 3,12)
Y mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, rezando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo entonces los oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. (2ª Crónicas 7,14)
Finalmente, tengan todos un mismo sentir, compartan las preocupaciones de los demás con amor fraterno, sean compasivos y humildes. (1ª Pedro 3,8)
Busquen a Yahvé todos ustedes, los humildes del país, que cumplen sus mandatos, practiquen la justicia y sean humildes y así, tal vez, encontrarán refugio el día del furor de Yahvé. (Sofonías 2,3)
Enseñanza Núm. 24 “Cómo vencer al mal”. (6 de noviembre del 2016)
No te dejes vencer por el mal, más bien derrota al mal con el bien. (Romanos 12,21)
(Aborrecer el mal es temer a Yahvé.) Aborrezco el orgullo y la arrogancia, los caminos que conducen al mal y a la hipocresía. (Proverbios 8,13)
Hermanos, les ruego que tengan cuidado con esa gente que va provocando divisiones y dificultades, saliéndose de la doctrina que han aprendido. Aléjense de ellos. (Romanos 16,17)
Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta la puesta del sol, pues de otra manera se daría lugar al demonio. (Efesios 4,26-27)
Cuiden que nadie devuelva a otro mal por mal, sino constantemente procuren el bien entre ustedes y con los demás. Eviten toda clase de mal, dondequiera lo encuentren. (1ª Tesalonicenses 5,15 y 22)
No te creas el más sabio: ten el temor de Yahvé y mantente alejado del mal. Eso será un remedio para tu cuerpo, y refrescará tus huesos. (Proverbios 3, 7-8)
Amados del Señor, odien el mal, pues él cuida las almas de sus fieles y los libra de manos de malvados. (Salmo 97,10)
¡Lávense, purifíquense! no me hagan el testigo de sus malas acciones, (Isaías 1,16)
Lleven con ustedes todas las armas de Dios para que puedan resistir las maniobras del diablo. (Efesios 6,11)
Mensajes y Evangelización Certificados por el M.I.D.P.  (Certificado MDP/E/2017-18 EM)